|
de Claudio Tolcachir Grupo Timbre 4 - Buenos Aires, Argentina
|
|
En representación
de Argentina el dramaturgo y director Claudio Tolcachir y el
grupo de actores de Timbre 4, presentan en Miami “La omisión de la
familia Coleman” El elenco se auto
titula actores vocacionales, o sea los que no viven del teatro pero tienen
un compromiso con él; sin embargo,
su trabajo actoral los pone a la altura de los mejores profesionales. Cuando se ingresa
al teatro están en un sillón de la sala dos actores sentados y
conversando tal como si estuvieran en su casa, recibiéndonos a nosotros,
su público, esperando que las butacas se llenen, para comenzar la obra.
Las situaciones
conducen al absurdo, la comunicación es prácticamente imposible. La
omisión de la familia Coleman transcurre entre una comedia del absurdo y
el gran drama que esconde. Todos en esta
familia, creen que las cosas nunca van a cambiar; esto genera un gran período
de permisividad, y como nada puede cambiarse ni tener solución están
detenidos en una atmósfera que evoluciona en un crescendo angustiante
porque no se ve solución al conflicto. La convivencia se
hace cada vez más conflictiva. La violencia cotidiana convive con lo patético
de cada personaje. Cada uno a su modo tiene la sensación de que la vida
cotidiana es un caos imposible de ordenar, a menos que se rompa con todo. La figura aglutinante es la abuela, que logra, siempre con una sonrisa, calmar los ánimos belicosos y poner un poco de orden en el manejo del dinero y del funcionamiento de la casa. No hay responsabilidades familiares ni cotidianas: los remedios están vencidos, nadie recuerda las recomendaciones del médico, todo los supera, las cuentas, la ropa, la comida. En cada uno de
ellos vemos la ceguera del que no quiere o no puede ver y la incapacidad
del que no puede ni quiere hablar. En lo que podríamos
llamar la segunda etapa de la obra, que surge la internación de
la abuela y así aparece el personaje del médico, para aclarar la postura
de cada uno, ya que en esta familia cada uno tiene un apellido diferente,
hijos sin padres, puede haber inclusive una situación de incesto, al
identificarse cada uno y omitida por la sonrisa comprensiva de la abuela. Es una familia en
la que ninguno de sus integrantes sabe nada del otro, al menos aquellas
cuestiones que son esenciales. Aunque hay señales de alarma por todos
lados, ninguno manifiesta nada de lo que le pasa ni se entera de lo que le
está sucediendo al otro. Cada uno de los
actores comprende y esculpe su personaje excelentemente y la conexión
actoral es insuperable, justo al revés de lo que ocurre en el libro: La abuela ( Ellen Wolf ) interpreta a que vive en su mundo ilusorio, comprensiva y acepta y es cómplice de los errores y secretos familiares. Ella es el ente aglutinador y la única que tiene cierta importancia para los miembros de la familia, pero en gran medida es también, se intuye, la “gran omisora” y la causante inicial del caos familiar. También es la única que da cariño; es una abuela práctica que, no obstante su compromiso afectivo con todos, no le es dado contener el desastre que se avecina, omite todo lo que puede herir o causar desavenencias entre los personajes. Cuando ella enferma
y es internada, ese hilo conductor se rompe en el grupo, y cada uno de sus
descendientes, tiene que comenzar a forjar su propio destino. La
madre a quien sus propios hijos llaman
“Meme”, distorsión de mamá (Miriam
Odorico) poco interesada en los problemas domésticos; poco
habituada a hacerse cargo de sus responsabilidades; tiene cuatro hijos de
diferentes padres, pero no tiene ni amor de madre ni calidad de madre,
parece una hija mas, inclusive, a veces más inmadura que sus hijos, con
un uso y abuso a su conveniencia. El hijo autista Marito (Lautaro Perotti) en una impecable actuación, es quien nunca se baña y cuando lo hace es vestido; posee un léxico complejo y anuncia con la misma pasmosa franqueza que la casa se hunde como que su madre lo ha apuñalado para echarlo de la cama que comparten.Es un ser fuera de la realidad, débil, vapuleado por los hermanos e incomprendido por su deficiencia; los demás no le entienden, porque tampoco se entienden entre ellos. La enfermedad que
Marito sufre es real y tangible; pero en realidad la enfermedad flota en
la casa y en sus personajes porque la mayoría están fuera de la
realidad. La hermana mayor Verónica, que nunca convivió con la familia (Inda Lavalle) siendo niña, su madre sin darle nada de cariño maternal, se la entregó al padre; creció en otro ambiente, está casada y tiene dos niños, a quienes mantiene apartados, junto con su esposo, del ámbito familiar. Desea
concientemente estar muy lejos de ellos… pero la culpa hace que les dé
dinero y trate de encausar en algo la calamitosa situación familiar. En
medio del caos intenta servir de cauce, pero la realidad es tan aplastante
que nadie puede remediar. La
introvertida hija melliza Gabi (Tamara
Koper) que parece haber tomado el papel adulto y conductor de la
familia, siempre con gesto adusto y siempre trabajando para
ganar algo que ayude al sostén familiar, haciendo de costurera. Trata de
no conectarse con hombres para no parecerse a su madre. El
hermano mellizo Damián (Diego Futuros) es enigmático e introvertido, callado y
siempre con intención desconocida, defiende y acusa, ataca y defiende. Es
quizás el mas ambivalente. El
chofer-amante Hernán (Gonzalo Ruiz)
juega entre su amante, ( la hermana mayor) y se enamora de la hermana
melliza. El
médico (Jorge
Castaño) ingresa al juego de los Coleman de manera
circunstancial, ayudándonos a todos los espectadores a entender cómo está
compuesta, quien es quien y qué rol cumple cada uno. A partir de esta
pequeña explicación y para concluir: hemos visto un espectáculo
teatral de excelente libro y actuación, plagado de símbolos psicológicos
que pueden suceder en una familia, o en una sociedad. La escenografía
forma parte de la totalidad, ambientes que se componen, que cambian, y que
dan a los actores libertad de movimiento, y los que salen de escena, lo
hacen sin salir del escenario, simplemente por un cambio de focos de
luces, es el estar y no estar presente en la totalidad de la obra. Y el dar la espalda
al público en determinados momentos no molesta, ya que marca momentos de
cambios, que ayudan al espectador a ubicarse. Esta pieza teatral
fue seleccionada para la noche de apertura, arrastra una estela de éxitos
en Buenos Aires, donde se presentó por primera vez en el 2004 con el
mismo elenco que ha recorrido las provincias argentinas y viajado a
Bolivia, Brasil y Nueva York, en los Estados Unidos, antes de llegar al
festival de Miami. La puesta en escena en el evento de Miami fue precisa, sin errores de ningún tipo, con un manejo de luces puntual y un único número musical al final, que brinda un cierre exacto y aplauso de pie. © 2007 Susana
Weingast **** Copyright©
2007 – El copyright pertenece a Permitida
su reproducción parcial o total, sólo con el nombre de su autora y su
correspondiente aviso a la misma (C) Fotos cortesía Teatro Avante -
http://www.alternativateatral.com/ficha_obra.asp?codigo_obra=4926
A Indice Criticas y Comentarios
|