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Es
un texto reflexivo de plena época barroca y se encuadra en un género que
sirvió, siglos más tarde, de referente al teatro contemporáneo. La
divina Filotea fue escrita con
rasgos naturales de auto sacramental. Con una combinación equilibrada que
transmite contenidos doctrinales con la dramatización de una historia. Es
un género teatral que fue conocido en la época como pieza teatral
religiosa y tuvo a Calderón como gran maestro del género. Calderón
de Este
auto representa un combate entre el Demonio o Príncipe de las Tinieblas y
el Príncipe de Dijo
Pedro María Sánchez, director de la compañía de teatro responsable del
montaje."Los
autos sacramentales de Calderón tienen una estructura dramática modernísima
que se adelanta al teatro contemporáneo" esta estructura
dramática basada en personajes no cotidianos ni psicológicos, son "arquetipos,
ideas y conceptos". El
montaje parte de la geografía sonora del texto, con un gran movimiento
sonoro de las palabras y un
torbellino de acción tal como si fuera un "juicio en el que el público
es el jurado". Los versos de Calderón convierten así a los
espectadores en testigos de una
batalla, de "un combate dialéctico, filosófico, entre el alma, el
mundo, el demonio y la carne" que en la obra son enemigos,
adversarios. El autor "habla de ideas" y fenómenos como el ateísmo,
la apostasía o la lujuria "que no se circunscriben a ninguna época.
Las virtudes teologales El
actor y director Pedro María
Sánchez ha asumido el reto de llevar a escena La
divina Filotea a partir de la representación que se diera en
Madrid en 1745. La obra tiene una duración de una hora y media y en ella
actúan diecinueve actores pertenecientes a su compañía madrileña
Sánchez ha concebido una estructura dramática muy moderna debido a su
contenido de conceptos y arquetipos y a su construcción, ante un público
que asiste a un juicio del que extraerá sus propias conclusiones. Esta puesta en escena tiene una magistral dirección, apoyada por magnífica interpretación actoral. Su
versión teatral a manera de retablo le da una hermosa composición plástica,
condiciona la atmósfera de misticismo y orienta el movimiento de la acción
dramática que se aprovecha desde todos los niveles del espacio escénico,
a pesar de prescindir de los andamios metálicos de la escenografía
original utilizando múltiples
áreas de acción y la misma simultaneidad de escenarios que proporcionaba
la secuencia de carros en la plaza durante el Corpus Christi en la versión
original. Los
diseños de escenografía, vestuario e iluminación fueron realizados por el
prolífero director y garantizan la excepcional unidad de estilo del espectáculo.
Los Sentidos La
representación del Príncipe de Filotea
se presenta junto a los Cinco Sentidos, el Príncipe de Los
personajes alegóricos dialogan, dirigiéndose
al público como si la dirección artística tuviera puesta su esperanza en
la palabra, que es enunciada por
magníficos actores y dirigida al oído del espectador receptivo. Pedro
Calderón de El
destacado actor y director español Pedro María Sánchez,
nos cuenta que montar En
paralelo al festival, el martes pasado abrió sus puertas en Miami la
exposición "Cien años vistiendo a Calderón". En ella se
presentan cuarenta trajes y diez figurines usados en el siglo pasado en
representaciones teatrales del dramaturgo. Esta exhibición de indumentaria
teatral abarca la evolución de la puesta en escena de las piezas del prolífico
autor en los últimos cien años. Tanto
el montaje del auto sacramental como la exposición cuentan con el respaldo
de Susana Weingast
********* Permitida
su reproducción parcial Fotos Cortesia: www.seacex.com A MODO DE COMENTARIO Auto sacramental: Es una pieza teatral religiosa
de un sólo acto de tema eucarístico que se representaba el día del Corpus
entre los siglos XVI y XVIII, por lo general con gran aparato escenográfico.
El auto era en su origen una representación teatral tanto de índole
religiosa como profana; los autos recibían también en Los autos sacramentales fueron haciéndose cada vez menos narrativos y, a consecuencia de las conclusiones contrarreformistas del Concilio de Trento, los dramaturgos fueron intensificando sus contenidos doctrinales y alegóricos hasta que Pedro Calderón de la Barca les dio su forma definitiva en el siglo XVII. En su forma clásica, el auto
sacramental desarrolla una auténtica psicomaquina, que es
una representación alegórica en la que abstractas virtudes humanas,
representadas por personas, entablan una lucha contra los vicios, también
personificados y entre personajes simbólicos que encarnan conceptos y
sentimientos humanos en medio de un lujoso aparato escenográfico para
desarrollar una idea alegórica de carácter teológico o incluso filosófico.
Los elementos reales fueron perdiendo cada vez más su realidad e incluso su
referencia a la temporalidad. Los autos sacramentales completos de Calderón
de También la obra se vincula con el género
caballeresco: a la contienda entre dos pretendientes que se disputan a
Filotea, hay que añadir el amor a distancia, por medio de un retrato, o el
incógnito que debe mantenerse hasta la victoria del héroe, el Príncipe de
Al estudiar el contenido doctrinal del auto,
Galván se detiene en los sentidos y potencias, los enemigos del alma, las
virtudes teologales y los misterios de la fe. Concluye afirmando que en este auto, cuya acción recuerda la de una comedia caballeresca, se representa “la vida moral como combate de las virtudes contra los enemigos del alma, y una síntesis de los principales misterios de la fe católica” **************
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