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"Diversas formas de expresión en el Arte"

LA REVOLUCION DEL COLOR: FAUVISMO (1905-1908)

Explosión de color y libertad

Los orígenes de este movimiento artístico, nace inspirado en los trabajos de Paul Gauguin y Vincent Van Gogh, artistas post-impresionistas, quienes se desprenden del impresionismo, plasmando obras con zonas más grandes y colores más intensos.

Gauguin hablaba de la importancia de los colores puros, y explicaba que si un objeto es azul, su sombra podía pintarse con azul oscuro, y si usaba rojo en un plano, la sombra podía ser un bermellón, sin necesidad de hacer el claroscuro de pasaje entre ambos colores.

En el Salón de Otoño de París, en 1905, se presentó una exhibición con un nuevo estilo y concepto pictórico. El crítico de arte Louis Vauxcelles asistió a ver los cuadros y después de contemplarlos exclamó: “Esta sala es un rincón de fieras”.

En un primer momento, el término fue peyorativo, y posteriormente fue adoptado para nombrar a esta nueva tendencia artística, como símbolo de su ferocidad en el color. Palabra francesa “fauve” significa “fiera” en español.

Los fauvistas, son un grupo de artistas con temas parecidos a los de los artistas del impresionismo (de 1910 a 1920), pero usan solamente los colores primarios ( rojo, azul y amarillo) de manera pura y brillante, distorsionando o cambiando la realidad, ya que los aplican en lugares donde en la realidad no existen.

El color rompe su dependencia con el objeto: caballos azules; piel de la cara verde, el mar violeta, habitaciones de formas rectangulares, rojas, desde el piso hasta el techo.

Ellos logran por primera vez, en la Historia del Arte, el triunfo del color frente a la forma, y hacen impacto por la exaltación del color.

Los temas que pintan son parecidos a los temas que usan los pintores impresionistas, retratos, paisajes, naturalezas muertas, interiores de viviendas; pero sólo usan gamas cromáticas agresivas, y estridentes.

Es la primera vez en las artes plásticas, que el color con su violencia cromática se independiza del objeto y enfrenta a la pintura académica, objetando la existencia de un método riguroso, en pro de la libertad del color frente a la naturaleza, rechazando los convencionalismos.

Esta libertad no es un desorden o rebeldía sin fundamento, ya que hicieron muchos estudios, en especial con respecto a cómo ubicar las luces y sombras, además poseen una técnica minuciosa y de una creatividad original para la época.

Los fauvistas eran un pequeño grupo, que trabajaba en Paris. El líder fue Henri Matisse, y los demás miembros eran Raoul Dufy, Albert Marquet, André Derain, Maurice Vlaminck y otros, que no estaban demasiado integrados al grupo, como Othon Friez y Georges Rouault. Muchos de ellos ya habían estado investigando en diferentes grupos y mantuvieron un alto componente individualista.

Los fauvistas en general estaban muy influidos por el arte africano negro, que como sabemos el arte de los pueblos primitivos no es imitativo, sino que ya plantea un alejamiento de las formas naturalistas.

Matisse, en su crecimiento artístico estudió mucho sobre la pintura islámica, usando en muchas de sus obras el arabesco.

Raoul Dufy fue el primero que incursionó en lo que llamamos la técnica de la “desvinculación”, donde el color no está dentro de una línea del dibujo. Esto fue muy bien aceptado y usado posteriormente, puesto que cuando las manchas de color no coinciden con los límites de la forma del dibujo, da como resultado más fuerza expresiva a la imagen.

Matisse, descubrió cómo dibujar estilizando las figuras y evitando la perspectiva; sus temas principales mantienen una influencia ornamental.

Los fauvistas nunca formaron un grupo coherente. Este grupo estaba integrado por artistas de diferentes culturas y carácter que, a pesar de los éxitos obtenidos en conjunto, fueron evolucionando individualmente, por diversos caminos dentro de la pintura y el dibujo.

El grupo entró en crisis a partir de 1907, año en que Picasso presenta “Las Señoritas de Avignon”.

A pesar de que el movimiento se extinguió pronto, en 1908, algunos de sus seguidores continuaron ensayando, muchos años más, estos principios artísticos del color.




El artista y su forma de expresión

El artista, en el Fauvismo, al plasmar las formas y los colores lo hace por preferencias individuales, que son reconocibles a través de sus obras.

Los fauvistas organizan la composición de una manera distinta, tratando de elegir los colores como símbolo de oposición a la realidad.

Para lograr mayor impacto en el espectador, usan los colores de manera plana, sin volúmenes, marcando una rebeldía a las enseñan-zas recibidas por las corrientes artísticas anteriores al siglo XX.

Cuando desean marcar un volumen lo hacen de manera plana, en un valor superior o inferior, rompiendo la continuidad en la superficie del objeto de manera escalonada.

Tienen una forma muy particular e irreal de colocar el color, y logran su objetivo, que es priorizar el color sobre la forma de los objetos, los cuales mantienen las formas originales, a veces flotan o se estilizan.

Por su forma de expresión consiguen hacer más expresiva y llamativa la fantasía que están plasmando.

También algunos fauvistas, en especial Georges Rouault, remarcan con líneas plenas, anchas, trazos netos, gruesos y oscuros para destacar el objeto.

En algunos trabajos las imágenes, aunque se mantienen dentro de una semi-figuración, no siguen los parámetros de la perspectiva o mantienen perspectivas forzadas.

Aunque hemos dicho que estos artistas impactan por el color, si miramos detalladamente las obras, vemos que logran también estilizar y simplificar la figura.

Es la primera vez en el Arte Plástico, que los artistas del fauvismo permiten dejar salir el niño que todos llevamos dentro y se expresan libremente, no solo en la forma de plasmar el color, sino en la manera de ubicar los objetos y dibujarlos con primitivismo y espontaneidad.


El espectador frente a cuadros fauvistas

Los colores y su aceptación o negación, llevan consigo una carga de sentimientos y asociaciones, que los convierten en uno de los mayores canales de la comunicación no verbal.

La forma de aplicación por parte del artista y su aceptación o rechazo por parte del espectador y de la sociedad, hace que esa comunicación esté marcada por las preferencia individuales. No importa que vivan en diferentes épocas, estos cuadros son entendibles visualmente.

Cuando el espectador ve el trabajo de los fauvistas, siente un impacto por el color, siente asombro y, en general, acepta el color porque reconoce el objeto. También le produce un impacto sentimental y estético, por lo agradable y armónico, dentro de la simplificación y efecto decorativo. Logra resolver la sensación del color, sintiéndolo y vibrando al recorrer con su mirada la totalidad de la obra.

Ante otras corrientes artísticas, como la abstracta, el espectador no entiende demasiado lo que ve, ya que no reconoce al objeto. La mayoría de las veces, pregunta si en realidad no es el trabajo de un niño o de un adolescente, porque percibe la libertad al ver plasmado el dibujo con sencillez, sin demasiado detalle y color estridente.

No sucede lo mismo frente a la obra fauvista, el espectador se conecta inmediatamente con la imagen de los cuadros y queda seducido por los colores de la obra.

Para concluir, podemos decir que cuando el artista hace y el espectador acepta lo que hace, se logra la conjunción de dos posturas por preferencias individuales, no importa si pertenecen a la misma cultura ni a la misma época.

Pintar de manera libre, infantil, con colores estridentes y rompiendo los parámetros aprendidos, marcó un resultado sin precedentes en la historia del arte y abrió una puerta a la manera de expresión.

Aunque en general se considera a esta corriente como decorativa, deja una profunda impresión en todos los artistas posteriores.

Vemos obras con estilo “fauve” en las futuras corrientes artísticas del siglo, ya que ellos plantaron la simiente en artistas como: Picasso, Braque, Modigliani; entre los abstractos, Kandinsky y Chagall para nombrar algunos y en numerosísimos pintores actuales.

A partir de esta primera vanguardia del siglo XX, corta en duración cronológica, pero con conceptos renovadores y estilo muy particular, casi todos los pintores aceptan y utilizan estos parámetros y experimentan la importancia de la conmoción que ellos han producido en el arte con la “Revolución del Color”. © 2010

Susana Weingast



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