• Buenos Aires - Argentina / Miami - USA /Santiago - Chile /Barcelona - España

"Diversas formas de expresión en el Arte"

LA EVOCACION DE LOS OBJETOS

La forma visual de un objeto, puede ser evocada después de haber sido visto. La evocación es un recuerdo de dicho objeto o de toda una cantidad de objetos.

El recuerdo y el automatismo hacen que la creatividad fluya, ya que al trabajar con un modelo, ya sea vivo o con fotografías, nos aferramos a la imagen que ya está ante nosotros, coartando la creatividad.

Debemos percibir para después poder evocar y plasmar, en pintura o dibujo, una parte o la totalidad de lo evocado.

Este estudio de la evocación fue realizado por Rudolf Arnheim, quien nos dice que la evocación de toda forma, incluso su contorno, deriva del conocimiento total del objeto. De esta manera al sintetizar solamente su contorno, el dibujante o pintor hace que el objeto sea reconocible, aún cuando por color o por forma no sea exacto.

Por ejemplo: La paloma de Picasso; un árbol con la copa de un color irreal; un objeto deformado o geometrizado.

Arnheim dice que la forma de los objetos no está determinada por las propiedades físicas, sino por un estilo de representación de acuerdo al autor o a la cultura a la que pertenece su autor, inclusive a la libertad de expresión de dicho autor, rompiendo parámetros de representación ideal.
En la percepción y en el pensamiento, o sea en la razón, la semejanza del objeto no es la identidad puntual; existen rasgos estructurales que el espectador reconoce del objeto y lo completa mentalmente colocándolo en un contexto.

“Representar, no es imitar” dice Arnheim, ya que en la representación plástica la imitación de la naturaleza no se puede dar, puesto que el material con que está constituido el objeto es distinto al lápiz, al papel o al óleo sobre tela.

Cuando representamos una manzana, por más idéntica que sea a la realidad, no contiene la pulpa y la cáscara del mismo material de la manzana, es decir que en la realidad se tiene materia de manzana, pulpa, olor.

También en un cuerpo humano, la pintura no es la imitación de la piel sino su representación; siempre se reconoce el objeto, aunque no esté hecho del mismo material, podemos evocarlo por su forma.

En la Historia del Arte, a través de los siglos, la cabeza humana ha sido representada de muchas maneras, tanto en pintura, dibujo como en escultura. Siempre el espectador la reconoce, es decir que las representaciones son válidas y hacen evocar al objeto. Pueden existir representaciones de la cabeza simplificada, dividida, en forma de huevo, deformada, con cavidades profundas; le puede faltar un ojo, puede ser una cabeza en forma de rectángulo o de cubo, o la cara puede ser una esfera.

Cada una de ellas tiene validez para el espectador, quien reconoce a la cabeza de cualquier forma en que esté representada; porque la forma hace evocar el objeto, así éste no esté completo.

El artista sabe que puede aplicar todas las variaciones que desee en la representación de un tema, sólo cuando el tema es muy conocido o familiar a lo visual.
Deformar o representar una flor, una cabeza, un paisaje, se puede hacer de cualquier manera y con cualquier material; geométricamente, cambiando los colores, cercenando una parte, aplastando otra parte; aun deformado el objeto, es reconocido ya que es una imagen familiar.

De este modo surge la imagen abstracta, es cuando no se puede ver ninguna imagen familiar, aunque el artista lo haya querido poner y sólo por el título de la obra nos enteramos.

En general, donde no hay objetos reconocibles la representación es libre y puede llevar a crear, en la fantasía del autor, imágenes abstractas que son simbolismos propios. A veces es al revés, el espectador encuentra la representación de alguna imagen u objeto que el autor no quiso poner en ese espacio pictórico, simplemente la descubre el espectador.

“La imaginación es un don de la mente humana” dice Arnheim

Los niños, cuando comienzan a experimentar con formas y colores, encuentran originales soluciones por su espontaneidad y creatividad. Los niños no pretenden ser originales, simplemente les sale lo que hacen, les brotan los colores e imágenes como en un manantial, y se expresan de manera natural, con total libertad. Sencillamente se expresan. Picasso decía: “Todo niño es un artista. El problema es cómo mantenerse siendo niño, una vez que se haya crecido.” © 2005

Susana Weingast


© Susana Weingast – Todos los derechos reservados